La vid

Una vid llena de misterios.

Transita un caminante, por la trocha desgastada

Por el fango fatigoso, de su alma desdichada

De su encierro, su morada.


Un pie pequeño subiendo la montaña, durante días, meses años, vidas inagotables.

Cortando árboles con un hacha de filo romo,

 Mientras las lágrimas recorren sus mejillas maltratadas por el sol



Sus pestañas como rocío de la mañana, el agua que tomó el colibrí

Su tristeza, un tejido marchito.

Entre toces y cozes las noches amargas.

Su corazón que al pasar por el fuego se calcina,

Noches de estrellas fugaces, como el disparo del cañón de una carabela.


No conoció el placer de la guerra,

Su paz la de Borges y su consuelo era sentarse al lado del arroyo virgen.

Un pez que salta de alegría, estremeció su cuerpo.

El frío recorre por su espalda,

Y las gotas de sudor que se mezclan en su cuerpo junto con la espuma que se va con la hojarasca.

Supo que navegaba en aguas misteriosas, su tesoro se hunde, queda oculto encima de la piedra como coral agonizante y se resquebraja como un jarrón que se cae de una mesa.

La vid es un laberinto, jugoso, delicioso que te embriaga y al acabarse te llena de melancolía,

Al viajero lo llena de sorpresas y a la vez melancolía.
Es una montaña rusa sin final, alguien se atrevería a cuestionar la evolución de la naturaleza,

Cuando al amanecer se escucha el bisbiseo de los pájaros,

Cuando nace en tus entrañas la madre selva,
una maraña al final del túnel,

Cuando ya no hay más caminos, solo de piedras gigantescas misteriosas al socavar las profundidades que quedaron debajo de la tierra, un resbalón de sabiduría.

Yace su cuerpo empapado dentro de la maloca
Resguardándose del fuego, el furtivo cobarde

Los ciclos terminan, y la vid se seca se desvanece, y se convierte en cenizas,
Para volver a nacer.


La vid es un misterio lleno de poesía.
Isla Múcura.
Texto: @fgutierrezsilva1

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