Ataduras / Un mundo mentiroso
Una luz roja parpadeante
entra por la ventana a las tres de la mañana
El cielo ruge, la tierra
duele,
Grita como mujer a punto
de dar a luz.
Se asoma la locura, y se
oculta el sol
Se despierta la desdicha,
la luna escucha.
Gente delirante, vitorea
de pánico, mientras la calle a la luz de la vela
Permanece intacta
contando historias pasadas, murmurantes.
5:30 de la mañana y el
primer campanazo se escucha.
proviene de una iglesia
lejana
A la cual ni el más
ferviente feligrés se asomara a pedir por esas almas que se esconden tras las
cortinas.
Son esos sonidos
recalcitrantes que se extrañan,
Esas avenidas plagadas de
pequeñas luces cercanas,
Pegadas unas con otras,
como colas de elefantes sobre el polvo.
Calles prohibidas azarosas
Ya no hay droga que cure
el malestar, ya no hay humo que cure el frío, ni siquiera polvo en la nariz, mejillas
enrojecidas por el licor, ni rasquiña del cuerpo.
Es como una fotografía
lejana que emana oxido por su antigüedad y un olor a guardado a traje viejo
desgastado.
Una nube oscura sobre una
cortina de humo encima de un barco abandonado
El mundo raro, ese falso,
de cine ilusorio,
Donde el festín carece de
sabores exóticos,
Donde cada uno decora su
máscara de manera distinta y sobreabunda el engaño.
Ahí viene el camión
recogiendo basura, sin pensarlo dos veces, arrojarla al vacío, de la gente
común, de la vida común,
Del todo, que no es nada tan común...
Separar la carne del
espíritu como el agua del aceite...
Lo que antes era incienso
ahora huele a vinagre
Lo que estaba vivo, ahora
es coral sobre muralla.
Mientras lo natural se
desecha, lo plástico se conserva.
Mientras la luz del sol
ya no brilla, la luz artificial ilumina las caras de la gente dormida.
Será mejor subirse en el
bus de los desahucios, de los confundidos y los dolientes
Con el símbolo en la
frente, un código de barras.
Un número más.
Será mejor bajarse antes
que calcinarse.
Comentarios
Publicar un comentario