EL DEMONIO DE MI CORAZÓN

Salí cobarde por la puerta sin esperar que me respondiera por que lo hizo,

sólo la lágrima que suavemente escurría por su mejilla, junto con el grito desgarrador

!no te vayas!...cerré la puerta y me fuí, más sin embargo, devolví mi mirada,

por que lo hice! maldito el deseo que me obliga a mirarla de nuevo.

me convertí en estatua de sal, y ella se devolvió y saco su enorme, larga y puntiaguda lengua

para lamerme, me succionaba, como a un murcielago que se levanta en la noche a comer su fruta

fresca de verano...al lamerme me convertí en humano de nuevo, y dentro de mí escuché

una voz que me dijo...es que ella es el demonio de mi corazón.



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