El Juego


Por: Felipe Gutiérrez Silva.



puedo jugar a dirigir la banda de música que alegremente toca en el teatro,

o a ser simplemente el escritor de la música que se compuso.

o se descompuso, ya que esa sinfonía de muerte despedaza al que la oye destrozando su carne

fétida y nauseabunda, como un pollo con varios días de descomposición,

puedo jugar a ser el rey, estando en mi trono lleno de peones ignorantes,

o mas bien ser el peón que se acuesta con su reina, y conquista su corazón

castigado por el virus del deseo que crece en sus entrañas vacías,

o mejor aún ser la reina de copas, que arrebata a Jodorowsky su ingenio,

pero que a su vez el la golpea con determinación sumiéndola en la oscuridad de sus miedos..

puedo jugar al jefe honesto que robo a su empleado,

y tambien al ladrón que despojo a su jefe del trono al darse cuenta que husmeaba

las cuentas bancarias de su subalterno, y la derrochaba en trago y putas.

tal vez es el juego que de niño me inventé con algún amigo,

con el que jugaba a dispararle en el pecho con un arma letal,

con la envidia, y moría en mis brazos desconsolados como niño de Somalía,

y desmoronó el alma de su angustiada madre enferma de codicia,

puedo jugar a la muerte por que estoy vivo, puedo jugar a estar vivo

pero lo que mas añoro es la muerte.

o puedo jugar a la muerte, simplemente soy la muerte la tengo entre mis manos,

por que las siento manchadas de sangre.

una flor se marchito, un rojo escarlata la encegueció, cortándola de raíz por completo,

y solloza grita de dolor por que las agujas del amor, la palidecieron y ahora se conserva

 como un galardón, como un don, tras una vitrina de un cristal tan brillante como el diamante,

que cuando sus pétalos se desprenden de su tallo despojan su color aterciopelado,

que le dio la inspiración para componer esa canción.



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