Congelados en el espacio y en el tiempo, petrificados, congelados en un mundo en movimiento.

Espectadores de cambios, de sonidos y de luces, inmóviles ante la lucha devastadora, perplejos ante los 

cuestionamientos, inmóviles ante las desdichas.

La calma reina en nuestros corazones, las incógnitas desahuseantes, nauseabundas....

...El horripilante desespero de la nada, la inmovilidad de la materia.

Deshecho de días sin motivo, de día sin sol, sin nubes, sin azul, largas horas sin horario, palidecidos, 

en blanquecidos.


Sometidos a la asfixia de la nada, caminantes de los desconocido, seres flotantes, sin esperar algo, sin esperar... 

...la dicha.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Pquyquy (Coraje).

Aquella noche