Y he de mirar hacia arriba, con la frente en alto, olvidaré mis desdichas, escarbando en lo profundo.
Viaje sin descanso sin retorno, pies descalzos, golpeando hojarasca de otoño.
Fijaré una voz en un eco sin fin, derramando suaves lagrimas que hacen crecer el río.
Ojos desorbitados, piel congelada, cabizbajo, derrotado, precipitándome al vacío.
He de mirar hacia abajo con pinceladas surrealistas hasta encontrar mi destino.
No hay arriba, no hay abajo, todo es movimiento...mientras gritas...¿los arboles escucharán tu lamento?
no lo creo.

Comentarios
Publicar un comentario