Recuerdo de niño correr por todos los pasillos, adoquines pintados de verde y amarillo, por el solar con su inmenso muro blanco, donde las sombras de ese hermoso palo de mango que ocultaban esas lagartijas de color verde fluorescente y transparentes que huían despavoridas al verme, y yo me asustaba de verlas, sobre todo cuando se quedaban mirándome fijamente, el delicioso olor del campo y de la tierra, de mi madre con un sombrero ancho hecho de paja y fique, alimentando de agua las materas al atardecer donde se desprendían hermosas flores y orquídeas, pico de loro,del olor a maiz recién tostado secado al sol o mojado en la molienda que emana una leche blanca de donde salía la chicha... ...recuerdo verme sentado en mi mecedora recién remendada, hecha de cuerda de plástico de color naranja y blanco, de tener mi pequeño cultivito de árboles frutales y una destiladorcita de ron añejo que acostumbraba vender en el pueblo los días de fiesta en agosto, de mi pequeño hornito de barro, de donde sacaba pequeñas piezas convertidas en hermosos jarrones de colores vistosos del oro que no es si no barro del valor incalculable que le das a esos detalles tan pequeños que embellecen el alma del aire que no es aire, del arte que no es arte, del amor de mi amor, de un guarapito frio en la tarde, de quedarme dormido de la borrachera en una silla con el sol escondiéndose al atardecer, y sobre el un par de abejas ahogadas escuchando a lo lejos las rancheritas viejas de mi vecino cesar, que alguna vez fue motociclista y ahora fabrica piscinas - por que alguna vez también fui motociclista - y con mi guayabera abierta de par en par una suave brisa que la golpea... el final es final por que al final , el trabajo es el trabajo - !niño déjeme quieto el canasto! no le digo-, de levantarse muy temprano en la mañana y recoger los huevos recien colocados por las gallinitas para hacer el delicioso caldo de papa y costilla que siempre esta acompañado de tres arepas y una buena taza de chocolate...
Recuerdo un día ir muy temprano a la escuelita a unos cuantos pasos de mi pequeña casa hecha de teja española, adobe y guadua, a ver como unos cuantos niños pintan el escudito de Colombia sobre la pared, saliendo el sol posándose sobre las sombras de los arboles y de los helechos, y de la pared pintada de blanco y azul celeste.
Recuerdo alguna vez morir en tus brazos, recostarme en un tapete sucio y frió, de soñar tristeza desnudo, del sueño pesadilla de la pesadilla el sueño sigo pensando...y sigo caminando.
Tome de la cocina en la mañana con mi sombrero blanco, colocarme mi camisa favorita, un pantalón hecho de lino fino y mis sandalias, sentir como el aroma de la fruta fresca llega a la casa, ir caminando lentamente hacia la cocina donde la señora Oliva muele el maíz de mañana para hacer sus envueltos de mazorca, hijos y nietos la acompañan...y hasta la señora Marina, con su vestido entero saturado de flores azules y moradas, llevar la cantina comprar la leche... - Si quiere acompañarme tiene que caminar más rápido - Así camine junto a mi padre, hasta el día que lo sentí partir, cuando me entregó la cantina llena de leche de vaca fresca para nunca más volver.
...A mi madre.
Derechos Reservados. Colombia.

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